Un cuerpo que duele se sienta
Hay unos ojos que pasean por la mesa
mientras la mano ha empezado
a diseñar el espacio inmediato.
Aleja el cenicero, acerca lápices
amontona el tablero.
Un cuerpo que duele.
Arquitectura ósea en rebelión.
Y en el centro una hoja en blanco.
Has vuelto, te dice una voz amiga
y algo, en algún lugar profundo
de ese cuerpo que no asumes
sabe que, otra vez, tiene razón.
Comienza pues la batalla
ya firmaremos el tratado de paz.
Adela Sainz Abascal
19 de agosto de 2012
¡Hasta pronto!


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